Aunque parece algo trivial, amarrarse los zapatos, atarse las lengüetas, apretarse los pasadores, sujetarse las agujetas o como quiera llamarle, trae adjunto una complejidad que brota desde la misma comprensión del nombre de la tarea y la sintaxis de la misma. Tal es la complejidad del título de esta actividad que se presta para confusiones y desgastes físicos y mentales, pensando (en el peor de los casos: intentando) cómo “amarrarse los zapatos” siendo tan cortos e inflexibles para lograr dicho objetivo. Por esto mismo informo al lector que una de las precauciones que debe tener al momento de iniciarse en esta área es estar informado del significado de cada expresión dependiendo del sector en el que se encuentre, para poder así, evitar vergüenzas y bajas de autoestima.
Existen variadas formas de amarrarse los zapatos (incluyendo la forma errónea anteriormente descrita), pero como la gracia del texto es que sirva también para alguna urgencia, solamente describiré la forma rápida. Para lograr unos zapatos amarrados de calidad y buena presentación, tenga en cuenta los siguientes puntos:
i. Tener los materiales adecuados y de buena calidad:
- Un par de cordones planos y desamarrados. Si no lo están: ¡Felicidades! Ya los tiene amarrados. Los cordones planos otorgan un mejor agarre y persistencia.
- Un par de zapatos, tenis, botas, etcétera. Se suponen unos zapatos normales, uno derecho y uno izquierdo, con mismo número de ojales a lado y lado. Tomaremos para este ejercicio un zapato con 5 pares de ojales.
¿Cómo se sabe si el cordón que tengo es el adecuado para el zapato que he elegido? Fácil. Es indispensable que el grosor del cordón no sea mayor al diámetro del ojal del zapato y además que su longitud satisfaga la siguiente igualdad:
L = 2 [20 + B (N – 1)] + A
Siendo L la longitud total del cordón, N el número de ojales que tenga el zapato por cualquier lado, A la distancia de separación entre un ojal y su opuesto y B la distancia de algún ojal hasta el inmediatamente diagonal, así:
ii. Tener el físico adecuado, pues si usted porta un bandullo de tales proporciones que no le permita ver sus pies, seguramente por más que se agache o recoja las piernas no va a poder agarrar los cordones de sus zapatos. En tal caso, lea este breve manual a un compañero que ojala no tenga un bandullo similar para que le pueda ayudar.
iii. En algunos casos muy especiales, es aconsejable tener a la mano un banco para poder sentarse y estar más cómodo y sobretodo evitar lesiones si no se hace un calentamiento previo a la amarrada.
iv. Es importantísimo que tenga muy bien claro los sentidos de ubicación, como su derecha, izquierda, abajo, arriba, adentro, afuera, interno, externo, adelante, atrás y demás. Porque, por ejemplo, vamos a tener claro que los ojales van de abajo hacia arriba, es decir, el primer par de ojales son los más cercanos a los dedos y los últimos son lo que están más cercanos a la rodilla, o sea, el quinto par.
Si ya cumple con estos cuatro puntos, ya está listo para comenzar. Siga atentamente los pasos descritos a continuación:
1. Hay dos formas de comenzar a amarrarse los zapatos: una es poner el cordón en el zapato sin tenerlo instalado en el pie; otra es con el zapato puesto que es la forma más aconsejable pues se evita el paso de amoldar de nuevo los cordones al tamaño del pie, por esto vamos a comenzar con esta forma escogiendo el zapato adecuado para el pie, es decir, el zapato derecho en el pie derecho y del mismo modo con el izquierdo.
Hay personas que tienen agüeros respecto a qué zapato ponerse primero, en general la gente prefiere ponerse primero el derecho, otras escupen la suela, pero usted está en todo el derecho de escoger el agüero que más guste o simplemente no tener uno, por eso no se preocupe que no es ilegal.
Cuando lo tenga puesto hale la lengüeta hacia el centro de su pantorrilla para no sentir en el futuro alguna incomodidad en la parte superior del pie.
2. Tome de la punta un cordón. Existen tipos para amarrarse los zapatos donde se necesita más de un cordón por zapato, pero nunca lo contrario, por obvias razones. En este caso vamos a usar un amarrado tipo 1:1 (uno a uno). ¿También debo escoger un cordón derecho y uno izquierdo? No. En este paso no es necesario pues los cordones no tienen nada especial uno del otro, sólo se pide que sean igual de largos.
3. Introduzca la mitad de la longitud del cordón de derecha a izquierda por el ojal de la izquierda del primer par de ojales. Es recomendable que la velocidad usada para esta clase de movimientos sea modulada pues puede que al usar una velocidad alta pase todo el cordón, entonces tendrá que intentarlo de nuevo. Si usa una velocidad muy baja perderá tiempo, y el tiempo es oro e irrecuperable.
4. Tome la punta que ha quedado a la izquierda del ojal e introdúzcala en el ojal de la derecha del mismo par, de la misma forma que en el anterior, de derecha a izquierda e iguale las puntas. Ya tiene el primer enlace y el único horizontal. Un enlace es una conexión de un ojal de un lado con uno del otro.
Si usted ha llegado hasta este punto es porque le interesa que su zapato quede con un amarre de calidad, entonces debe tener en cuenta la siguiente indicación: los enlaces es la parte primordial del amarre, pues son los que mantienen la unión de las alas del zapato (secciones que contiene a la fila de ojales), entonces para que se vean bien debe tener cuidado en no dejar torceduras o dobleces; los cordones deben quedar totalmente planos. Este enlace debe haber quedado por encima de las alas.
5. Ahora, tome la punta de la izquierda y métala de izquierda a derecha por el ojal de la derecha del segundo par sin forzarlo para que no se vaya a correr más de lo que los enlaces hechos lo permiten. En este paso ha formado un nuevo enlace diagonal igual de importante que el anterior y además debió quedar por debajo de las alas. Todo enlace, diagonal o no, por encima de las alas o no, debe quedar totalmente plano y medir B.
6. Haga lo mismo con la punta que ahora sale del primer par de ojales pero esta vez metiéndolo de derecha a izquierda por el ojal izquierdo del segundo par. Acaba de formar un cruce por debajo de las alas. Un cruce como usted lo puede ver, es la intersección diagonal de dos enlaces quedando de nuevo las puntas en cada ojal del mismo par.
7. Meta la punta que tiene a su izquierda, de derecha a izquierda por el ojal derecho del tercer par. Y haga lo mismo con la punta que sobresale del par dos metiéndola de izquierda a derecha por el ojal izquierdo del par tres. Ahora ha creado un cruce pero esta vez por encima de las alas y ha quedado con una forma similar a la obtenida en el paso 4.
8. Repita los pasos 5, 6 y 7 hasta ocupar todos los ojales, en nuestro caso, ocupar el quinto y último par. Para zapatos con N impar como este ejemplo, las puntas del cordón quedan dirigidas hacia dentro. Para N par, quedan dirigidas hacia afuera.
9. Ya teniendo las puntas del cordón en los últimos ojales, sólo queda hacer el nudo. Para esto debemos apretar el cordón y eso se logra estirando cada cruce desde el más bajo hasta el más alto. Para mayor facilidad y rapidez puede usted coger las intersecciones de los cruces con los dedos índice y pulgar de la misma mano, halarlos hacia arriba y tirar de nuevo la lengüeta hacia su cara.
10. El nudo ya es la parte final y tal vez la más complicada. Tome las secciones del cordón que ahora cuelgan con la mano opuesta respectivamente y crúcelas. La sección que quedó más lejana a usted, métala por el triángulo que ha formado con el cordón y el zapato y tómela de nuevo halando fuertemente para crear un nudo sencillo y apretado. Ha quedado usted de nuevo con dos secciones colgantes. Lo que en este momento debe hacer es doblarlas a un tercio de longitud desde el nudo acabado de hacer.
Ahora tiene dos “orejas”. Usted debe usar estas “orejas” como las secciones que tenía antes de haber hecho el anterior nudo y hacer uno de la misma forma sin permitir que el primero se suelte. Una última recomendación, algo más personal, es que oculte las secciones ahora colgantes del nudo bajo las alas.
¡Felicitaciones! Si ha seguido correctamente estos 10 sencillos y cortos pasos, ahora tiene usted unos lindos y dignos zapatos amarados.
